CUIDADO CON LO QUE DICES (o, mejor, con cómo lo dices)

Diciembre 16, 2007

En el una entrada anterior de esta publicación, al presentar nuestra nueva actividad “Talleres Matinales” concluíamos que, por encima de los numerosos beneficios de la actividad para la educación y desarrollo del niño, este “disfrutará como un enano”. Esta expresión hirió la sensibilidad de la mamá de uno de nuestros alumnos que padece enanismo y, dado que nuestra intención no es, qué duda cabe, hacer sentirse mal a nadie, decidimos rectificar nuestro error en este número.

 

La cuestión nos ha hecho reflexionar así que la cosa da para algo más que una simple fe de erratas. Qué menos que un editorial en el que presentemos, no sólo nuestras disculpas si no toda una declaración de principios que deje claras nuestra actitud e intenciones.

 

La riqueza de nuestro lenguaje se puede volver un arma de doble filo. Igual que en esta ocasión disfrutábamos “como enanos”, hay veces que trabajamos “como negros”, nos engañan “como a chinos” o nos sentimos “como subnormales” al ser incapaces de hacer alguna tarea que para otros es sencilla… Todas estas son expresiones que seguramente tengan origen en actitudes discriminatorias del pasado pero hoy por hoy es raro que se usen con este propósito, hasta tal punto que uno no se percata de estas consecuencias hasta que las suelta con un enano, un chino, un negro o un discapacitado delante.

 

Probablemente lo que diferencia a Baby Gim® de otros centros de actividades acuáticas es nuestro empeño en que, por delante de los beneficios funcionales que nuestras actividades proporcionan a nuestros alumnos, está el respeto por la persona con la que estamos trabajando. De hecho, prácticamente lo primero que enseñamos a nuestros estudiantes del Curso de Especialista en Actividades Acuáticas Infantiles y de Bebés es que el niño es una persona, como tú y como yo, y durante todo el curso se hace especial hincapié en que sea tratado como tal.

 

Bien, ahora no queda más que recordar los preceptos primero y segundo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que nos explican que todos tenemos igualdad de derechos y que nadie debe ser discriminado por ninguna causa.

 

Tenemos una buena lección de estos y del resto de los artículos en los anuncios públicos y los materiales impresos que la asociación Juventud por los Derechos Humanos tiene a disposición de todos nosotros para enseñarnos y concienciarnos en estos principios. Aquí tenéis uno que va que ni pintado a este tema.

 

 

 

 

 

 

Insistimos en nuestras disculpas si nuestra expresión hizo sentirse mal a alguien, agradecemos que se nos hiciera notar con la amabilidad con que se hizo y prometemos ser más cuidadosos en el futuro con cualquier expresión publicada por este medio que pueda hacer que alguien se sienta discriminado.


“¡ NO QUIERO IR AL COLE!”

Diciembre 16, 2007

Los que trabajamos en el ámbito de la educación infantil coincidimos resignados en que estos meses (septiembre y octubre) son “los de los llantos” y nos disponemos pacientemente a pasar a través de ellos del modo más beneficioso para nuestros alumnos y menos perjudicial para nuestros nervios, que todavía queda mucho curso.

El comienzo del cole y del resto de las actividades extra – escolares suele venir acompañado tanto de las reacciones de los niños, llantinas, pataletas e incluso, en ocasiones, algún que otro catarro; como de las angustias de los papis, que nos vemos en la tesitura de dejar abandonados a nuestros retoños en manos de unos desconocidos despiadados que vaya usted a saber cómo van a tratarles (snif, tal vez nos hemos puesto un poco dramáticos, pero es algo así)

Sin embargo, la cosa no tiene por qué ser tan dura. Lo primero es que es normal que el niño plantee sus desacuerdos ¿o es que tú vuelves tan contento al trabajo después de un mes sin corbatas, horarios, prisas, etc.? Así que lo menos que puedes hacer es comprenderle (ojo ¡NO COMPADECERTE!) También es normal que, tras los primeros días de cole, los más pequeños nos vengan con mocos, fiebre, etc. En parte este desacuerdo se manifiesta así y en parte pasan a estar en contacto con muchas más personas lo que fomenta los contagios. En cualquier caso no debemos alarmarnos demasiado por ello si no darle la justa atención.

Buena parte de los miedos y desacuerdos con los primeros días de cole vienen provocados por la falta de información que le proporcionamos al niño respecto a lo que va a pasar. Hace poco un amigo me comentaba que su hija de tres años había empezado el cole tan contenta pero que los problemas vinieron el segundo día pues ella argumentaba al negarse a ir de nuevo que “ya fui ayer” Para ella el cole era algo donde se iba un día, se aprendía lo que fuese ¡y a otra cosa!

Para vencer esto es muy bueno poder visitar con los niños, con antelación las instalaciones y a las personas del colegio o escuela. Hacer juegos en los que se represente que se va al cole, que se va en la ruta, que se está en el comedor. Hablarles mucho sobre lo que va a pasar les dará mucha más seguridad.

Una de las principales razones de ser de la mayoría de nuestras actividades es que dan al niño y a sus padres la oportunidad de irse adentrando gradualmente y sin grandes “traumas” en la actividad escolar con todo lo que esto conlleva de nuevas relaciones con otros niños y adultos, nuevos espacios, nuevas normas, nuevos materiales…

Es por esto (entre otras muchas cosas) por lo que recomendamos a los papás que traigan a sus niños a actividades como la gimnasia para bebés, actividad acuática, etc. Y precisamente con este espíritu nace una nueva actividad que os queremos presentar en las próximas páginas.